Actualizado el Jue, 20 jun 2013

Los trabajadores de una gasolinera declaran que Bretón se llevó 200 litros de combustible en garrafas

Los tres trabajadores de la gasolinera de la cooperativa de Huelva por la que pasaba José Bretón días antes del 8 de octubre de 2011, cuando supuestamente asesinó a sus hijos y los quemó en una hoguera de la finca familiar de Córdoba, han certificado que el acusado visitó las instalaciones en numerosas ocasiones, se llevó distintas garrafas llenas de gasoil y las metió en el maletero de su coche. Según las cifras aportadas en la sala, las cantidades superaban los 250 litros.

   La sesión de este jueves se ha prolongado cerca de las tres horas y en la misma Bretón, quien el martes dijo en su declaración que en un principio llevaba las garrafas llenas, si bien minutos después dijo que las llevaba vacías, ha permanecido con gesto serio, precisando apuntes a su abogado y mirando a los testigos que entraban en la sala, entre los que se encontraba la directora de la guardería de los niños, que ha declarado entre lágrimas recordando al pequeño José.

En este sentido, uno de los empleados ha explicado por videoconferencia ante el magistrado y el Tribunal del Jurado que se ofreció a Bretón para el suministro de gasolina en la cooperativa, porque era más barata y Bretón “estaba en paro”, y ello lo consideraba como “un favor excepcional”, que no realizaba con otras personas. Además, ha contado que en su presencia no se llevó garrafas, sino que se enteró después de que se las había llevado, motivo por el que asegura que se sintió “utilizado”, porque lo que él hacía con Bretón “era un favor, pero que no abusara”.

Otro de los dos empleados, que también ha prestado declaración por videoconferencia, ha relatado el día en el que se llevó dos garrafas y cómo las metió en el maletero; mientras que la tercera trabajadora asegura que se llevó grandes cantidades y visitó la gasolinera hasta “un mínimo de seis veces” en distintas semanas antes de los hechos.

Por otra parte, un amigo de Bretón en Huelva dice que el acusado era “un poco estricto” con los niños y “siempre” estaba pendiente de ellos, al tiempo que ha relatado “las manías” del acusado, como que “le hacía quitarse los zapatos dentro de la casa” cuando lo visitaba y que Bretón “no se sentaba en cualquier lado”, y si era así, “ponía un trapo” antes. Y ha declarado que le “extrañó un poco que se le perdieran” los niños, a lo que añade que “nunca” vio que se le alejaran 15 o 20 metros cuando estaba con ellos.

Una amiga de la guardería ha explicado que cuando le informó sobre la separación hubo momentos en los que estaba “acelerado” y “exaltado”, al tiempo que insultaba a su exmujer, llegando a referirse a ella como “la hija de puta esa”, y, según su relato, “justificaba la violencia contra las mujeres en determinados momentos”, como que era “lícito hacer determinadas cosas”. Además, relata que se refería a la familia de Ruth como que “tenía problemas” y que “no era el entorno más idóneo para cuidar a sus hijos”. Para esta amiga era “el típico padre responsable” y tenía “la idea de padre perfecto”.

“EXCESIVAMENTE PROTECTOR”

Mientras, la directora de la guardería de Huelva en la que estuvieron los niños, tras relatar que Bretón era “excesivamente meticuloso” y “protector” con su hijo José, ha respondido a las preguntas de la defensa entre lágrimas y se ha puesto nerviosa en el momento que ha girado la cabeza hacia Bretón, para posteriormente continuar con sus palabras sin mirar al abogado defensor.

Por su parte, la tutora de la clase de José dice que el niño era “risueño” y “llamaba la atención por la sonrisa”, aunque sin precisar si era feliz, al tiempo que comenta que le resultaba “extraño” la actitud de Bretón con la botella de agua de su hijo que miraba todos los días. También ha señalado que el gesto del niño “cambiaba cuando le reñías”, pero “no era normal” como al resto de niños.

Tras el receso en esta jornada, pasadas las 11,00 horas, la sesión ha continuado con distintos testimonios, entre ellos la amiga de Bretón con la que mantuvo varios encuentros hace 15 años y la intentó besar, aunque sin llegar a tener una relación, según precisa ella, quien comenta que el día antes y posteriores a los hechos tuvo conversaciones telefónicas con Bretón, pero nunca llegaron a verse.

Al respecto, piensa que la llamada que le hizo el 7 de octubre, en la que le llamó con la excusa de pedirle un número de un antiguo amigo y le preguntó si estaba casada y si quería quedar con él, era una coartada para él, “no le encuentro otra explicación”, ha afirmado la mujer para destacar que en las llamadas él le dijo que se acordaba de ella y el 17 de octubre iban a quedar, pero por la noche Bretón le llamó para decirle que “no podía”, que “estaba colaborando en un caso con la Policía”, momento en el que ella ató “cabos” y le preguntó “si su apellido era Bretón”, y él le dijo: “ya hablaremos”. Momentos después fue detenido.

A preguntas de la defensa, la testigo señala que la coartada es “una suposición” y ha defendido que con “el problema” que tenía con la desaparición de sus hijos no se le ocurriría iniciar una relación con “nadie”, pues “lo primero sería encontrar a sus hijos”. Mientras, la madre de ésta amiga de Bretón relata que le cogió el teléfono a Bretón el 7 de octubre, que se identificó como “compañero de trabajo”, que le pidió el número móvil de su hija y ella se lo dio, pensando que era el compañero.

“SI SE DEMUESTRA QUE HAS SIDO TÚ ESTÁS MUERTO”

Entretanto, un amigo de Bretón, con el que estuvo en el Ejército y al que llamó Ruth tras la desaparición, ha declarado que la tarde del 8 de octubre se acercó a casa de los padres de Bretón y la madre estaba “llorando” y el padre, entre lágrimas, aseguraba que sus nietos “estaban en el cielo”, aunque él no sabía lo que había ocurrido. Tras ello fue a la finca, donde se encontró con Bretón, su hermano y su cuñado, con los agentes policiales, y en la misma, él observó cómo Bretón ni su hermano estaban nerviosos, todo lo contrario que el cuñado, y les preguntó que “cómo podía estar tan tranquilo” si se habían perdido los niños, algo a lo que Bretón le dijo que no le salía “estar más nervioso”.

Precisamente, esa misma noche él por su cuenta fue a un campamento de rumanos para buscar a los niños, “estaba más preocupado que ellos”, ha apostillado.

Sobre las visitas que ha realizado a Bretón en la cárcel, explica que “él estaba más preocupado en demostrar su inocencia, que no había tenido nada que ver con la desaparición”, y que “no consideraba que tenía que estar en la prisión”, aunque “no preguntaba nada de Ruth” y solo si sabía “algo” de los niños.

Al ser su amigo creyó en la desaparición de los niños, “llegué hasta creer que hubiera puesto la mano en el fuego por él”, pero “cuando aparecieron los huesos” y los informes de agosto de 2012, “si se demuestra que has sido tú estás muerto”, ha sentenciado, para aseverar que Bretón es “una persona muy lista y muy cariñoso no es que fuera”, de hecho señala que hablaba a su exmujer “de manera despectiva algunas veces”.

Dicho amigo considera a Bretón como “una persona clasista” y “muy ordenado”, de manera que ve “extraño” que se le perdieran las pastillas que supuestamente le recetó el psicólogo y suministró a los niños, a lo que agrega que era “un poco maniático”.

En otro orden de cosas, una amiga de Bretón de la guardería dice que insultaba a la familia de Ruth y creía que “era buen padre”, aunque “estricto”. Mientras, otra mujer, que estuvo saliendo un tiempo con el hermano de Ruth relata que antes del día de autos vio a Bretón “desmejorado” y comentó con una amiga que “tenía cara de psicópata”. Según ella, el acusado aseguraba que no se iba de este mundo “sin matar a alguien”, un comentario al que “no se le daba importancia”, pero que “lo ha dicho en varias ocasiones”.

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